Las empresas, especialmente en Ecuador, suelen confundir marca con logo, por resumirlo de alguna manera. Sin embargo, el branding abarca mucho más que la imagen rápida de una marca: el primer vistazo, el nombre.
El branding comprende una serie de características que enriquecen cualquier marca, pero sobre todo la fortalecen. Una marca sólida y auténtica puede permanecer en la mente del consumidor con mayor facilidad, lo que aumenta la posibilidad de compra.
Aunque a veces se puede confiar en el instinto y la creatividad de los empresarios, lo más recomendable es seguir un proceso profesional que cubra todos los aspectos necesarios para construir un branding exitoso.
Te presentamos diez razones sencillas para considerar su implementación en tu estrategia de negocios:
1. Diferenciación en el mercado: destacar frente a la competencia con una identidad única y reconocible brinda ventajas ante un sinnúmero de ofertas que compiten en igualdad. Si logras separarte del resto, no solo resaltarás, también generarás afinidad.
2. Coherencia comunicacional: mantener una misma línea y tono en todos los mensajes (visuales, verbales y experienciales) permite que el consumidor entienda que la información proviene de una misma fuente, contado de forma coherente y en el formato adecuado.
3. Generación de confianza: la consistencia transmite profesionalismo y credibilidad. Debemos ser sinceros: una marca que no parece profesional puede ser fácilmente descartada de la mente del consumidor.
4. Fidelización de clientes: crear vínculos emocionales que fomenten la lealtad y la recompra debería ser la meta de toda empresa. El ideal es convertir a cada cliente en un embajador de la marca: alguien que recomiende, regrese y se identifique con ella.
5. Aumento del valor percibido: el prestigio de una marca sólida permite establecer precios más altos. Es cierto que lograrlo no es sencillo para una marca que recién comienza, pero la constancia en el mensaje y la calidad del servicio o producto conducen a ese prestigio tan deseado.
6. Atracción de talento: atraer empleados y colaboradores que se identifiquen con los valores de la marca —a corto, mediano y largo plazo— asegura un mejor rendimiento del personal. Lo importante es que los valores los atraigan, pero una comunicación interna sólida los mantenga motivados.
7. Facilita la expansión: abrir las puertas a nuevos productos, servicios o mercados es posible cuando la marca cuenta con procesos y mensajes bien definidos. La consolidación de una empresa le allana el camino hacia nuevas oportunidades comerciales.
8. Optimiza las decisiones estratégicas: alinear marketing, diseño, comunicación y cultura interna permite tomar decisiones coherentes y coordinadas. La desconexión entre departamentos o esfuerzos puede desperdiciar recursos y hacer perder oportunidades a la empresa.
9. Fortalece la reputación corporativa: gestionar la percepción pública y responder de manera coherente ante una crisis es fundamental para proteger la marca y todo el trabajo realizado a lo largo del tiempo para posicionarla. Se dice que en las crisis se conoce a la verdadera persona; lo mismo aplica para una empresa.
10. Amplía o refuerza la relación con los consumidores: una estrategia de marketing exitosa o un evento memorable puede lograr que la marca se convierta en una experiencia que permanezca en la vida del público. Al final, las marcas sólidas no solo ofrecen productos o servicios: forman parte del entramado humano.
De lo más elemental a lo ideal, crear una marca que no solo sea exitosa sino también vivencial puede ser el objetivo más apasionante y retador para cualquier empresario. Más allá del éxito comercial, construir una marca que se siente y respira es dejar un legado… y un legado es un triunfo reservado para pocos.